Pedro Sánchez y Yolanda Díaz reducen su pacto y se someten a la reforma laboral que pide Bruselas

Fuente: elmundo.es de fecha 4 de noviembre 2021 enlace

Unidas Podemos defiende ahora que es “compatible” hablar de derogación y modificar sólo “una parte” de la norma para cumplir con la UE

Más desgaste que éxitos. Nueve meses después de activar la mesa para el diálogo social, el Gobierno ha aminorado en las últimas jornadas sus pretensiones en materia laboral al pasar de comprometerse a “derogar” la reforma del Partido Popular a acometer una “enorme transformación” de “algunas partes” a través de la hoja de ruta que marca Bruselas y después de una pugna interna que ha dañado la imagen de la coalición en un momento decisivo de la legislatura.

Los trabajos del Ejecutivo en la negociación con los agentes sociales están centrados en abordar la temporalidad, la subcontratación o la búsqueda de mayores equilibrios entre sindicatos y empresarios. Pero otros aspectos relevantes, como los días de indemnización por despido, “no se van a tocar”, ya que esta decisión no forma parte del acuerdo de Gobierno, aunque sí estaba presente en el programa electoral de Unidas Podemos, que ha hecho de la cuestión laboral una de sus principales banderas esta legislatura.

Esta carencia no ha gustado a los socios parlamentarios de la coalición -como ERC, que había pedido recuperar los 45 días de indemnización, como antes de la reforma, o de EH Bildu, que este jueves advirtió al Ejecutivo de que si no “deroga” la norma completa no revalidará el triunfo electoral- ni a los sindicatos, que piden “restringir” el despido para garantizar los derechos del trabajador.

Las diferencias entre el PSOE y Unidas Podemos quedaron “zanjadas” el martes, cuando Pedro Sánchez sentó a Yolanda Díaz y Nadia Calviño -junto a otros ministros: María Jesús Montero, José Luis Escrivá y Pilar Alegría– para reconfirmar la acción del Gobierno en materia laboral: se refrendó el término “derogar”, como defendió Unidas Podemos, aunque en el comunicado emitido a los medios más adelante se remitía la negociación a los términos concretados en el componente 23 enviado a Bruselas. Y lo que unos párrafos antes era una derogación se concretó al final en una “revisión de los desequilibrios” del actual marco laboral.

Este viernes se cumplen dos semanas desde que Unidas Podemos alertara de que la coalición estaba pasando su peor momento a raíz de discrepancias relacionadas con la reforma laboral, cuya negociación había sido dirigida hasta el momento por el Ministerio de Trabajo. Entonces, los morados denunciaron “injerencias” por parte de Calviño, con el objetivo de monopolizar la gestión en la recta final de los contactos con los agentes sociales.

Desde Unidas Podemos se concretó que no pretendía ceder en esta batalla interna y que obligaría al PSOE a cumplir lo pactado. Y así se desprendió, en un principio, cuando ambos partidos salieron del encuentro afrontando el fin por completo de la reforma laboral diseñada por Mariano Rajoy, una idea a la que se comprometió Pedro Sánchez a mediados de octubre en el 40º Congreso Federal de los socialistas, pero que en los últimos días habían rehuido desde el miembro mayoritario del Ejecutivo.

Lo que fue entendido en un principio por algunos como una victoria morada por la aceptación del término “derogar” se truncó al día siguiente, cuando Díaz tuvo que reconocer que “técnicamente” es imposible derogar la reforma laboral del PP y que el Gobierno busca el máximo apoyo en la negociación para “suprimir algunos aspectos” de la normativa actual, más allá del “fetiche político” que es hablar de “derogación”.

Desde el Ministerio de Trabajo recalcan que no es la primera vez que Díaz asume que la derogación tiene márgenes y no será total. Este jueves, ante el revuelo generado por la enésima versión sobre la reforma, incidió en los pasillos del Congreso de los Diputados en que el proyecto que maneja el Gobierno, desde el acuerdo de coalición hasta el plan enviado a la Unión Europea, “implica derogar unas partes de la reforma laboral del PP y transformar otras”.

No quedó ahí la aclaración. Poco después, y ante la asociación juvenil del sindicato UGT, certificó que “derogar la reforma no es ningún eslogan” y que cueste lo que cueste trabajará para encontrar un acuerdo con todos los agentes implicados, incluida la patronal, como también reclama al Ejecutivo la Comisión Europea.

Sea un eslogan o no, desde el sector morado del Ejecutivo se intentó cerrar este jueves la controversia al encasillar el debate como una mera “cuestión semántica” y no de contenido. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, defendió incluso el uso del término “derogación”, aunque la remodelación que se vaya a acometer sea parcial, ya que la intención, “técnicamente”, es “cambiar artículos de la normativa”. Dos “dimensiones compatibles”, dio por válido el líder de IU. Paralelamente, desde el sector socialista del Consejo de Ministros recomendaron no “enquistarse” en los términos, como recalcó el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá.

Las fuentes gubernamentales consultadas defienden la estrategia del Ministerio de Trabajo, ya que la intención de Díaz es “derogar el concepto” de la reforma laboral “agresiva” del PP a través de diferentes actuaciones: “Algunos preceptos se eliminan, otros se modifican, otros se añaden”. Un paradigma laboral nuevo, aunque con elementos comunes con la legislación que se pretende superar. Un cambio de orientación.

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